Con el propósito específico de romper los ciclos de pobreza de madres adolescentes, diseñamos e implementamos el Modelo 360 Grados, que tiene una duración aproximada de dos años y consiste en la provisión integral de servicios de salud (mental, emocional y física), educación de calidad (básica, técnica laboral y complementaria) y vinculación al mercado laboral formal. De esta manera, contribuimos al bienestar de las jóvenes, de sus familias y de sus comunidades.

Con el propósito específico de romper los ciclos de pobreza de madres adolescentes, diseñamos e implementamos el Modelo 360 Grados, que tiene una duración aproximada de dos años y consiste en la provisión integral de servicios de salud (mental, emocional y física), educación de calidad (básica, técnica laboral y complementaria) y vinculación al mercado laboral formal. De esta manera, contribuimos al bienestar de las jóvenes, de sus familias y de sus comunidades.

ACCIONES CENTRALES

Las madres adolescentes asisten a terapias individuales y grupales, y a cursos educativos sobre salud sexual y reproductiva, valores y derechos, entre otras temáticas, para que puedan alcanzar una estabilidad psicológica, social y emocional, llevar un estilo de vida saludable, desarrollar un proyecto de vida adecuado, tener una vida sexual responsable y prevenir embarazos subsecuentes.

Por un lado, instamos a las jóvenes a que finalicen su educación secundaria; y, por otro, les ofrecemos diferentes carreras técnicas, según las necesidades del mercado laboral de las ciudades en las que operamos.

Promovemos la generación de ingresos dignos de nuestras beneficiarias, a través de su vinculación al mercado laboral formal o el desarrollo de un emprendimiento.

ACCIONES TRANSVERSALES

Al semestre, 120 niños de 3 a 24 meses de edad, identificados como los de más alto riesgo y vulnerabilidad, son atendidos en el Centro Integral de Desarrollo Infantil (CIDI). Allí, se favorece su desarrollo en todas las áreas de crecimiento (perceptivo, lingüístico, físico, mental, emocional y social); se educa a las jóvenes en su rol de madre y en pautas de crianza humanizada, fortaleciendo un vínculo afectivo sano entre ellos; se fomenta la práctica de la lactancia materna; se impulsan estilos de vida saludable que favorezcan la salud desde la primera infancia; y, por último, se propicia un mejor rendimiento académico de nuestras beneficiarias y se evita su deserción.

Dada la experiencia de 23 años de operación, además de los logros y reconocimientos que hemos obtenido, 360 Grados se consolidó como un modelo de desarrollo económico que logra convertir a las jóvenes en mujeres emocional y económicamente independientes, y con ello, detener la transmisión intergeneracional de la pobreza y transformar positivamente la realidad de sus hijos, familias y comunidades también.